Desde Jamundí nos llaman, pero no hay respuesta. Las balas del ELN no esperan Alertas Tempranas, confiesa anónimamente un líder social desplazado en Valle del Cauca, eco de miles en Buenaventura y Catatumbo. Mientras, Colombia monta en horas un Puesto de Mando Unificado (PMU) en Cúcuta con 30.000 soldados tras la captura de Maduro el 3 de enero de 2026. ¿Por qué la geopolítica venezolana acelera tanquetas y drones, pero el terrorismo doméstico en Cesar, Cali y Cauca se condena a «inteligencia sostenida» que suena a excusa?
Cifras Oficiales Frente a la Realidad
El Ministerio de Defensa celebra 6.942 neutralizaciones terroristas en 2025, 6 cabecillas caídos en Cauca (incluido alias Mordisco) y 1.000 toneladas de coca incautadas, gracias a inteligencia que atribuyen al 60% de sus éxitos. Pero la Defensoría del Pueblo contradice: Alertas Tempranas como la 013-25 documentan 44% más confinamientos, hegemonía de GAOR en Catatumbo y reclutamiento forzado en Buenaventura, con desplazamientos masivos no prevenidos pese a respuestas obligatorias en 15 días. «Nos avisan del riesgo, pero el Ejército llega después de la masacre», relata un campesino de Jamundí, valle que sangra con atentados semanales mientras Cúcuta brilla en titulares.

Testimonios: Voces que el Presupuesto Ignora
Iris Marín, Defensora del Pueblo, advierte: «El recorte de 38.291 millones para 2026 cierra 8 Casas de Derechos y duplas psicosociales en el Valle, justo donde el SAT detecta vulneraciones sistemáticas». Human Rights Watch y ONU Colombia claman: estos tijeretazos del 20-47,3% (1,21 billones vs. 1,25 billones 2025) priorizan austeridad sobre prevención, en un país donde cada neutralización operativa salva líderes pero no territorios. «En Buenaventura, los niños son reclutados porque no hay Estado, solo promesas», denuncia una madre afro en redes, amplificada por informes defensoriales. ¿Palabrería o fracaso? En Cauca, 64 atentados FARC en dos meses muestran que la «sostenida» inteligencia falla ante el rearmamento rápido.
Lecciones Olvidadas del Pasado
No es la primera vez: en 2019, tras choques en la frontera, Petro (entonces opositor) exigía tropas en Catatumbo; hoy, como presidente, prioriza diplomacia con Venezuela mientras disidencias de las FARC (refugiadas en Miranda) suman 64 atentados en dos meses. Históricamente, el ELN ha usado Venezuela como santuario (operaciones desde Apure), y la captura de Maduro podría desatar retornos masivos: informes de inteligencia ya alertan movimientos en Táchira hacia Cúcuta y Cesar. ¿Coincidencia que el rechazo oficial a la «agresión yanqui» suene a escudo para viejos aliados transfronterizos? Mientras, en Buenaventura, líderes sociales reciben amenazas diarias sin PMU a la vista, y Jamundí suma desplazados semanales.
Llamado: Priorizar Vidas Sobre Cifras Fiscales
Si un PMU se activa en un día para Venezuela, ¿por qué no para el Cauca, donde las vidas parecen valer menos que la contabilidad política? Colombia urge fondos blindados para el SAT (mínimo 1,34 billones solicitados), presencia militar-social permanente y accountability real: integrar alertas al planeamiento nacional, no como diagnósticos ignorados. Es inquietante que Petro rechace la captura de Maduro como «agresión» , mientras su Gobierno parezca priorizar la protección de disidencias y ELN (aliados transfronterizos que podrían retornar masivamente) sobre campesinos de Jamundí. La frontera aplaude tanquetas, pero Cali paga con sangre. ¿Protección selectiva o paranoia fundada?
