Prólogo: La Receta que Nunca Falla en Fallar
Existe una fórmula política probada en América Latina que ya debería venir con advertencias sanitarias: «Gobernar para los pobres» mediante subsidios masivos, aumentos salariales espectaculares, y guerra fiscal contra «los ricos». Lo fascinante es que, después de décadas viendo el mismo resultado catastrófico, seguimos cayendo en la trampa. Porque el populismo no vende soluciones, vende venganza disfrazada de justicia social.
Y ahora le toca a Colombia descubrir si somos la excepción o simplemente la siguiente víctima.
PRIMERA PARTE: El manual del populismo perfecto
La arquitectura del control social
El populismo redistributivo no es un accidente ni una ideología mal ejecutada. Es un sistema de dominación extraordinariamente efectivo que se disfraza de emancipación popular.
Elemento 1: El Clientelismo Sistematizado. Los subsidios nunca se diseñan para eliminar la pobreza. Se diseñan para institucionalizar la dependencia. Un ciudadano que progresa y se vuelve autosuficiente es un votante impredecible. Un beneficiario perpetuo de programas estatales es un militante cautivo. No votas por convicciones, votas por supervivencia.
Elemento 2: El Enemigo Permanente. Todo régimen populista necesita su Emmanuel Goldstein particular: los empresarios, las élites, el FMI, el «imperio», los medios, las corporaciones. El enemigo cumple funciones vitales:
- Desvía atención de la incompetencia gubernamental.
- Mantiene movilizada a la base con indignación permanente.
- Justifica cualquier medida autoritaria («nos atacan, debemos defendernos»).
- Explica todos los fracasos («nos sabotearon»).
Elemento 3: Inflación como Herramienta Redistributiva. Esta es la genialidad perversa del modelo: financias subsidios y aumentos salariales con emisión monetaria. Resultado:
- Los ricos protegen su riqueza en dólares, activos externos, propiedades
- La clase media ve evaporarse sus ahorros, su poder adquisitivo, su futuro
- Los pobres reciben más dinero nominal pero pueden comprar igual o menos
Pero los pesos vienen del gobierno, entonces ¿a quién agradeces? El dictador que te empobrece se convierte en el benefactor que te «ayuda».
Elemento 4: La Narrativa de Victimización Eterna. El pueblo es siempre víctima de fuerzas externas malévolas. Nunca llega el momento de exigir responsabilidades al gobierno porque «están luchando contra poderes más grandes». Cualquier fracaso se explica por conspiración. Cualquier éxito es exclusivamente mérito del líder. Es inmunidad política perfecta.
Venezuela: Un doctorado en populismo
Hugo Chávez no inventó el populismo, pero lo perfeccionó para el siglo XXI.
La fase de seducción (1999-2006).
- Las «misiones» sociales con nombres grandilocuentes
- Petróleo a precios récord financiando el derroche
- Expropiaciones celebradas como «justicia»
- Subsidios masivos que creaban la ilusión de prosperidad
- Control de precios para que «todos puedan comer»
El discurso era impecable, por fin un presidente que no le temía a los poderosos, que ponía a los pobres primero, que recuperaba la dignidad nacional.
La fase de consolidación (2007-2013).
- Destrucción sistemática de instituciones
- Control total de medios
- Persecución de disidentes disfrazada de «lucha contra la oligarquía»
- Referendos y constituyentes para perpetuarse
- Clientelismo convertido en estructura de Estado
El resultado final. Un país que tenía la clase media más robusta de Sudamérica terminó con millones huyendo para sobrevivir. Pero durante años, la gente aplaudió cada expropiación, cada subsidio, cada ataque a los «oligarcas». La conformidad se mantuvo hasta que ya no quedó nada que robar, nada que expropiar, nada que repartir.
Argentina: El eterno retorno del Peronismo
El caso argentino es aún más deprimente porque demuestra que el populismo es adictivo incluso cuando todos conocen el final.
El ciclo perfecto
- Llega gobierno populista
- Aumenta salarios, reparte subsidios, controla precios
- Ataca al «campo oligarca», las «corporaciones», los «buitres»
- La gente celebra, se siente reivindicada
- Tres años después, inflación galopante, escasez, crisis de deuda
- Entra gobierno «responsable» que intenta ajustar
- Protestas masivas, caos social
- Vuelve el populismo con las mismas promesas
Y se repite. Y se repite. Y se repite.
El Modelo Kirchnerista: populismo con Botox
Cristina Fernández llevó el manual a niveles artísticos:
- Asignación universal por hijo (subsidio que suena a derecho).
- Controles de precios que generaban mercados negros.
- Subsidios energéticos que costaban fortunas.
- Aumentos salariales que la inflación devoraba al mes siguiente.
- Discurso incendiario 24/7 contra «las corporaciones» y «los buitres».
El truco maestro, mientras la inflación real era 30-40% anual, los aumentos nominales de 25% creaban la ilusión de progreso. El pobre recibía más pesos pero podía comprar menos. Pero los pesos venían del gobierno con la cara de Cristina, así que ¿a quién debías lealtad?.
Resultado. Cada ciclo deja más pobres, pero también más dependientes de los subsidios. Es adicción institucionalizada. Es la heroína política perfecta.
Ecuador: Correísmo y la ilusión del petróleo eterno
Rafael Correa aplicó el manual con eficiencia alemana:
- «Revolución ciudadana» contra las élites tradicionales.
- Subsidios masivos financiados con petróleo caro.
- Bonos de desarrollo humano para crear dependencia.
- Aumentos al salario mínimo espectaculares.
- Endeudamiento masivo (especialmente con China).
- Control mediático feroz contra «prensa corrupta».
- Persecución judicial de opositores.
La paradoja del éxito temporal. Por años mantuvo popularidad altísima mientras construía una economía completamente insostenible. Cuando el petróleo colapsó, el castillo de naipes se derrumbó, pero durante una década, el modelo funcionó perfectamente para consolidar poder, enriquecer al círculo cercano, y mantener a las masas agradecidas y movilizadas.
Bolivia: indigenismo + populismo = combo perfecto
Evo Morales combinó narrativa indigenista con populismo económico clásico:
- Gas nacionalizado = recursos para repartir.
- Bono Juancito Pinto, Renta Dignidad, Juana Azurduy.
- Aumentos salariales constantes.
- Discurso antiimperialista que justificaba todo.
- Construcción de «proceso de cambio» que nunca podía terminar.
El insight clave. Cuando los recursos naturales abundan, cualquier gobierno puede repartir y parecer exitoso. El verdadero test llega cuando hay que crear riqueza, no solo redistribuir rentas extractivas. Evo gobernó con gas a buen precio. Cuando intentó perpetuarse indefinidamente, el modelo mostró su verdadera naturaleza, no era desarrollo, era clientelismo con recursos ajenos.
México: Populismo 4.0 con conferencias mañaneras
AMLO demostró que el populismo puede actualizarse para la era digital.
- Programas sociales masivos (Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro).
- Aumentos al salario mínimo superiores a inflación.
- Discurso antiélites perfeccionado: «el pueblo bueno» vs «la mafia del poder».
- Innovación clave, conferencias mañaneras diarias para controlar narrativa.
- Transferencias directas que generan gratitud personal hacia el líder.
La diferencia. AMLO entendió que el populismo del siglo XXI no necesita controlar medios tradicionales si controlas la conversación directa con tu base vía redes sociales y streaming diario. Puede haber crisis, corrupción, violencia récord. Pero cada mañana, el presidente «habla con el pueblo» sin intermediarios, construyendo lealtad personal que trasciende resultados.
SEGUNDA PARTE: El patrón universal del fracaso
De Venezuela a Argentina, de Ecuador a Bolivia, el guion es idéntico:
FASE 1: Luna de miel (Años 1-2)
- Llegan con respaldo popular masivo y «mandato del cambio».
- Implementan subsidios y aumentos salariales inmediatos.
- Atacan visible y ruidosamente a «enemigos del pueblo».
- Cada medida genera titulares, emociona a la base.
- Popularidad en máximos históricos.
- Oposición desarticulada y desmoralizada.
- Medios aún libres pero ya bajo presión.
Clave. En esta fase, la mayoría de la población siente mejora. Hay más dinero circulando (aunque sea ficción inflacionaria). Hay esperanza. Hay venganza contra «los de siempre».
FASE 2: Sostenimiento (Años 3-5)
- La economía empieza a mostrar grietas (inflación, déficit, fuga de capitales).
- Se incrementa el gasto social para mantener apoyo.
- Se profundiza el discurso contra enemigos externos.
- Comienza destrucción institucional. Cortes, órganos de control, medios.
- Se debilitan frenos y contrapesos que podrían limitar el poder.
- Aparecen primeras protestas, señaladas con «estos son pagados por la oligarquía».
Clave. El régimen sabe que el modelo es insostenible, pero duplica la apuesta. Es la fase más peligrosa porque es cuando se consolida el autoritarismo bajo la excusa de «defender el proceso».
FASE 3: Crisis (Años 6-10)
- Inflación desbocada, escasez de productos básicos
- Deterioro sevicio de servicios públicos
- Fuga masiva de capitales e inversión
- Éxodo de profesionales y clase media
- Represión de protestas («manipuladas por la oligarquía/el imperio»)
- Intentos desesperados de perpetuarse, constituyentes, referendos, fraudes
- Eventual colapso económico o salida traumática del poder
Clave. En esta fase, hasta los beneficiarios del sistema sufren. Pero el régimen ya controló tanto que puede prolongar su agonía años mediante represión y propaganda.
FASE 4: Nostalgia (Post-colapso)
- Sectores populares recuerdan selectivamente «cuando el gobierno nos ayudaba».
- Olvidan la hiperinflación, las colas, la represión.
- Recuerdan solo los subsidios, los bonos, el «líder que nos defendía».
- Nueva generación sin memoria del desastre.
- Terreno fértil para el próximo populista.
Clave. El populismo es como el alcoholismo. Los alcohólicos recuerdan la euforia de la borrachera, no el guayabo. Los pueblos recuerdan los subsidios, no la crisis que causaron.
La pregunta que nadie quiere responder
¿Por qué funciona una y otra vez?
Porque ofrece algo que la política responsable nunca puede ofrecer.
- Gratificación inmediata: «Aquí está tu subsidio, ahora».
- Villanos claros: «No tienes que entender economía compleja, solo odiar a los ricos».
- Dignidad emocional: «Alguien está luchando por ti».
- Venganza legitimada: «Por fin les tocó pagar a ellos».
Un gobierno que dice «vamos a crear condiciones para que progreses con esfuerzo, pero tomará años y requerirá sacrificios» suena tibio, condescendiente, elitista.
Un gobierno que dice «yo te voy a dar lo que los ricos te robaron» suena como justicia.
El problema es que uno funciona y el otro no. Pero el que no funciona vende mucho mejor.
El Cinismo estructural: Esto no es ignorancia
Lo más perverso del populismo redistributivo es que muchos de sus líderes saben exactamente lo que hacen. No son ingenuos que creen genuinamente en sus políticas. No son soñadores que piensan «esta vez será diferente». Son cínicos calculadores que entienden perfectamente que:
- Mantener pobres dependientes es más rentable políticamente que crear ciudadanos prósperos.
- Un subsidio hoy vale más (electoralmente) que desarrollo sostenible mañana.
- La lealtad se compra con migajas, no con oportunidades.
- Cuando el modelo colapse, ellos ya habrán consolidado fortuna y poder.
- Los costos los pagarán precisamente los pobres que dicen defender.
Esa es la verdadera traición. No es incompetencia. Es traición consciente.
TERCERA PARTE: Colombia Un experimento en tiempo real
Y ahora llegamos a casa. A ver si Colombia escribe un capítulo diferente o simplemente añade otro caso de estudio al manual.
Lo que ya está sucediendo. Colombia en fase 1.5
El Discurso. Nivel maestría total
Gustavo Petro domina el arte de la narrativa populista con doctorado honoris causa.
- «Gobierno del cambio» vs. «las élites del establecimiento».
- «La Colombia humana» vs. «los oligarcas» y «los corruptos históricos».
- Ataque sistemático a empresarios, medios, instituciones, Cortes.
- Victimización permanente, «nos sabotean», «conspiran contra el cambio», «intentan un golpe».
- Polarización calculada. O estás con el cambio o eres parte del problema.
- Enemigos perfectamente identificados. Semana, El Tiempo, RCN, la Fiscalía, los empresarios, los gremios, «el establecimiento».
Y funciona. Su base del 30-35% lo ve como un mártir contemporáneo luchando contra fuerzas oscuras, cada crítica lo fortalece con sus seguidores. Cada escándalo se convierte en «persecución de la oligarquía». Es inmunidad narrativa perfecta.
Las políticas. voluntad sin recursos
Aquí es donde el modelo colombiano muestra su peculiaridad trágica. Petro quiere aplicar el manual completo, pero Colombia no es:
- Venezuela con petróleo a $100 el barril
- Argentina con la soya en bonanza.
- Ecuador con préstamos chinos ilimitados.
- Bolivia con gas para exportar.
Los intentos populistas:
- Reforma tributaria. Quiso hacer «taxing the rich» clásico, pero la ejecutó tan torpemente que terminó golpeando a clase media. Recaudó menos de lo prometido.
- Aumentos al salario mínimo. Por encima de productividad e inflación, generando desempleo e informalidad. Las empresas responden con menos contratación formal.
- Subsidios y transferencias. Colombia Mayor, Familias en Acción, Renta Ciudadana… pero sin capacidad fiscal para expansión masiva que el modelo requiere.
- Control de precios implícito. Amenazas constantes a empresas de alimentos, energía, salud. Presión para que «no abusen» sin entender que espantan inversión.
- Ataque al sector privado. Descalificación sistemática de empresarios, generando fuga de capitales y desinversión.
«La intención populista está. La ejecución es torpe. Los recursos son dramáticamente insuficientes».
Resultado: Tenemos el peor de ambos mundos.
- Todo el daño reputacional y de confianza del populismo.
- Ninguno de los beneficios populistas masivos que compran lealtad duradera.
- Una economía deteriorándose sin la narcosis de subsidios masivos que adormezcan el malestar.
Es populismo aspiracional frustrado. Y eso puede ser más peligroso que el populismo exitoso.
La Trampa Fiscal: El elefante en la habitación
Venezuela pudo financiar chavismo con petróleo. Argentina con soya y deuda. Ecuador con petróleo y préstamos chinos. Bolivia con gas.
¿Colombia con qué?. Tenemos una economía relativamente diversificada pero con límites fiscales serios. No hay vacas lecheras infinitas, cada peso que Petro quiere gastar en programas populistas debe venir de:
- Más impuestos: Impopular, mata la economía, ahuyenta inversión.
- Más deuda: Los mercados ya están nerviosos, el riesgo país sube, el acceso se cierra.
- Emisión monetaria: Hola inflación, adiós ahorros.
La conclusión inevitable: Petro tiene el discurso populista perfecto pero no puede repartir a la escala que el populismo requiere para consolidarse. No puede comprar lealtades masivas. No puede crear dependencia sistémica. No puede ser Chávez sin petrodólares. Pero puede hacer muchísimo daño en el intento.
Los Peligros Específicos del Caso Colombiano
Peligro 1: Constituyente o ruptura institucional
Si Petro percibe que el petrismo perderá en 2026, la tentación de «profundizar el cambio» mediante constituyente, referendos, o maniobras constitucionales será enorme. Ya ha flotado la idea múltiples veces. Su círculo cercano la defiende abiertamente. La excusa sería «el pueblo debe decidir, no las élites».
Precedentes: Chávez 1999, Correa 2007, Morales 2009. Todos usaron constituyentes para destruir frenos institucionales y perpetuarse.
Peligro 2: Alianzas con Actores Ilegales
La coquetería con el ELN, las negociaciones eternas sin resultados, los guiños a disidencias… no son accidentes. Un régimen populista necesita capacidad de movilización y presión. Si el aparato estatal no basta, otros actores pueden «colaborar». Venezuela lo hizo con colectivos chavistas. Nicaragua con turbas sandinistas. En Colombia existe el ecosistema perfecto: Disidencias, ELN, estructuras criminales, movimientos sociales radicalizados. Todos potenciales «aliados» de un proyecto que se sienta amenazado.
Peligro 3: Crisis Económica como acelerador
El ajuste fiscal que Petro no quiere hacer será inevitable. La pregunta es cuándo y quién pagará los costos si la crisis explota en 2025-2026:
- Petro culpará al «sabotaje empresarial» y la «oligarquía».
- Radicalizará el discurso para movilizar su base.
- Intentará «profundizar el cambio» como «solución» a la crisis que él causó.
Es la jugada clásica: Crear el problema, culpar a otros, usar el problema para pedir más poder.
Peligro 4: El Factor Venezuela
Millones de venezolanos en Colombia son testimonio viviente de adónde lleva este camino. Pero también son:
- Potencial justificación para medidas «antiinmigrantes» populistas.
- Chivo expiatorio para problemas económicos.
- Recordatorio de que «podría ser peor».
La presencia venezolana es vacuna (sabemos cómo termina) y excusa (al menos no somos Venezuela… todavía).
¿Qué Significa una «Continuidad petrista» en 2026?
Escenario A: Gana un Delfín Petrista
Iván Cepeda, Roy Barreras, algún ministro convertido en candidato…
El problema: Heredarían:
- Economía debilitada tras cuatro años de incertidumbre
- Promesas aún más grandes que las de Petro
- Menos credibilidad internacional que Petro
- Paciencia social completamente agotada
- Expectativas imposibles de cumplir
Resultado probable: Intentarían profundizar las políticas redistributivas justo cuando hay menos recursos para hacerlo. Sería Venezuela 2013-2015: el año que Maduro heredó el chavismo sin petróleo caro y todo colapsó. No tendrían el carisma de Petro ni los recursos para comprar tiempo. Sería aceleración del deterioro.
Escenario B: Gana Oposición Débil
Un presidente «de centro» o «centro-derecha» que gana con 51% en segunda vuelta, sin mayorías en Congreso, enfrentando un petrismo radicalizado en la oposición y en las calles.
Resultado probable: Ingobernabilidad total.
- Cualquier ajuste fiscal = «neoliberalismo salvaje».
- Cualquier recorte de subsidios = «atacar a los pobres».
- Cualquier política pro-empresa = «venderse a los oligarcas».
- Petris moviliza las calles constantemente.
- Imposibilidad de reformas necesarias.
- Economía sigue deteriorándose.
- En cuatro años: «ven, les dijimos que el centro/derecha no funcionaba».
- Regreso del populismo pero más radical.
Es el ciclo argentino: Imposibilidad de gobernar responsablemente lleva a nostalgia por el populismo. El populismo regresa peor que antes.
Escenario C: Petro Cambia las Reglas
Constituyente, referendo, «consulta popular», maniobras legales para habilitar reelección… Si Petro logra cambiar las reglas del juego y perpetuarse o perpetuar el petrismo sin elección genuina:
Resultado probable: Venezuela sin petróleo. No tenemos los recursos para sostener un chavismo clásico con subsidios masivos. Pero podríamos tener todo el deterioro institucional sin los recursos para amortiguar el impacto social. Sería lo peor de ambos mundos: Autoritarismo creciente + empobrecimiento acelerado.
Las Señales de Alarma: Check List
- Ataque sistemático a instituciones: Corte Constitucional («conservadora»), Fiscalía («persecutoria»), Procuraduría («corrupta»), Contraloría («del establecimiento»).
- Narrativa de conspiración permanente: Cada escándalo es «lawfare», cada crítica es «golpismo», cada problema es «sabotaje».
- Polarización como estrategia central: No hay ciudadanos, hay «pueblo bueno» vs «oligarcas». No hay matices, solo amigos y enemigos absolutos.
- Intentos de controlar narrativa: Presión sistemática a medios privados, uso masivo de redes sociales institucionales para propaganda, descalificación de periodistas críticos.
- Clientelismo disfrazado de política social: Subsidios diseñados para crear dependencia, no para eliminar pobreza.
- Inflación retórica: Cada opositor es «fascista», «uribista», «enemigo del cambio». Cada crítica es «golpismo», «conspiración».
EN DESARROLLO ACTIVO:
- Deterioro de confianza inversionista: Fuga de capitales documentada, desinversión en sectores clave, empresas posponiendo proyectos.
- Aumento de informalidad: Empleo formal estancado o cayendo, economía informal explotando, precarización laboral.
- Tensión fiscal creciente: Más gasto comprometido, menos ingresos reales, brecha insostenible.
- Radicalización progresiva del discurso: Cada mes Petro y su gabinete van más lejos en retórica, menos autocrítica, más confrontación.
- Erosión de separación de poderes: Presión sobre jueces, intimidación a fiscales, intentos de cooptar órganos de control.
PELIGROS INMINENTES (2025-2026):
- Intento de constituyente o cambio de reglas: Si las encuestas muestran derrota en 2026, la tentación será enorme.
- Profundización de alianzas con sectores radicales: ELN, disidencias, movimientos sociales armados como herramienta de presión.
- Crisis económica que justifique «medidas extraordinarias»: Emergencias económicas, controles autoritarios «temporales».
- Creación de estructuras para-estatales: Tipo colectivos venezolanos, para movilización y control social.
Las Diferencias con Venezuela (Nuestras Pocas Ventajas)
Instituciones relativamente más fuertes:
- Banco de la República independiente (por ahora)
- Corte Constitucional que ha frenado algunos excesos
- Medios privados aún funcionales y combativos
- Sociedad civil organizada y ruidosa
No hay petróleo abundante: Nuestra «maldición» es nuestra salvación. Petro no puede comprar lealtades masivas con petrodólares. No puede sostener subsidios a escala venezolana.
Clase media más grande y consciente: Hay más gente con algo que perder. Más gente que estudió, viajó, entiende que el populismo no es gratis. Más capacidad de resistencia.
Memoria reciente de Venezuela: Millones de colombianos han visto de primera mano, en vecinos y amigos venezolanos, exactamente adónde lleva este camino. Es vacuna parcial pero real.
Límites geográficos y políticos: No somos una isla autoritaria. Tenemos fronteras con países que rechazarían un giro dictatorial extremo. Hay costos internacionales reales.
Factores en nuestra contra
Pobreza y desigualdad estructurales: El terreno fértil para populismo sigue ahí. Millones sin oportunidades reales son audiencia cautiva para promesas redistributivas.
Instituciones golpeadas: 40 años de guerra, narcotráfico, corrupción dejaron instituciones débiles. Más débiles de lo que parecen.
Polarización profunda: El péndulo Colombia ha oscilado violentamente. De Uribe a Santos a Duque a Petro. Cada giro más extremo. Cada ciclo más rencor.
Capacidad limitada de respuesta: La oposición está fragmentada, desmoralizada, sin liderazgo claro ni propuesta que inspire. El centro colapsó. Solo quedan los extremos.
Factor generacional: Una generación entera ha crecido viendo solo corrupción y promesas incumplidas de «todos los de siempre». Petro les ofreció algo diferente. Que sea peor tomará años en ser evidente.
Pregunta Final: ¿Estamos a Tiempo?
No es «¿puede pasar aquí?» Eso es ingenuidad o mala fe. Ya está pasando. La pregunta correcta es: «¿Estamos en el punto de no retorno o aún podemos frenar?»
Mi Lectura: Fase 1.5 del Manual Populista
Consolidado:
- Discurso populista perfeccionado.
- Base movilizada y leal (30-35%).
- Enemigos perfectamente identificados.
- Narrativa de victimización instalada.
- Infraestructura de propaganda funcionando.
En proceso:
- Políticas económicas implementadas a medias.
- Deterioro institucional avanzando pero no completo.
- Clientelismo expandiéndose.
- Control social parcial.
Aún no logrado:
- Consolidación económica del modelo (faltan recursos).
- Control total de instituciones (hay resistencia).
- Eliminación de alternancia electoral (elecciones 2026 aún posibles).
- Represión masiva sistematizada.
El Punto Crítico: 2026
Si viene una continuidad petrista, pasamos a Fase 2. Y en Fase 2 del manual populista, «frenar ya es exponencialmente más difícil«.
Porque en Fase 2:
- Se consolida control institucional
- Se eliminan o capturan contrapesos
- Se profundiza dependencia económica de subsidios
- Se normaliza la represión de disidencia
- Se cierra el espacio democrático gradualmente
Venezuela entró a Fase 2 con el referendo de 2007. Argentina cada vez que vuelve el peronismo duro. Ecuador con la constituyente de Correa.
Si Colombia entra a Fase 2 en 2027… ya no será el país que conocemos.
El cinismo final
Lo más frustrante de todo esto es que Petro y su círculo cercano no son ingenuos. Han visto Venezuela de cerca, han estudiado los casos. conocen el manual y sus resultados. Y aún así lo están aplicando porque también saben que:
- A corto plazo, funciona para concentrar poder.
- Pueden enriquecerse en el proceso (ver patrimonio de líderes chavistas).
- Pueden culpar a otros cuando todo colapse.
- Para cuando el modelo fracase, ellos ya estarán protegidos.
- Los costos los pagarán exactamente los pobres que dicen defender.
Ese es el verdadero crimen del populismo: No es ignorancia bien intencionada. Es traición consciente y calculada. Venden justicia social, entregan miseria institucionalizada, y se enriquecen en el proceso.
Epílogo: La advertencia que nadie quiere escuchar
Colombia está transitando el camino que Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia ya recorrieron. No tan avanzados como Venezuela 2006. Ni Argentina 2003. Pero claramente en la misma autopista. Podemos ver las señales de tránsito. Podemos ver los accidentes adelante. Podemos ver a Venezuela en la cuneta.
Y seguimos acelerando. Porque el populismo no se vende con argumentos racionales. Se vende con emoción:
- Rabia contra las élites.
- Esperanza de venganza.
- Ilusión de justicia inmediata.
- Dignidad emocional.
Y contra eso, las advertencias de economistas, los análisis de columnistas, los ejemplos históricos… no compiten. La pregunta ya no es «¿puede pasar aquí?» La pregunta es: «¿Tenemos los anticuerpos institucionales, políticos y sociales para frenarlo?»
Y después de ver cómo Petro mantiene 30-35% de aprobación pese a escándalos, ineptitud y deterioro económico…Después de ver cómo su base lo defiende fanáticamente de cualquier crítica…Después de ver cómo el petrismo ya habla abiertamente de «continuidad del proceso de cambio»…Después de ver cómo la oposición está fragmentada y sin propuesta que inspire…Honestamente, no estoy seguro de la respuesta. Y eso debería aterrarnos. A todos, petris y antipetris, izquierda y derecha,. ricos y pobres.
Porque cuando el modelo colapse, todos perdemos. Excepto los cínicos que lo diseñaron y ejecutaron. Ellos ya habrán puesto a salvo su fortuna, generalmente en Miami o España, mientras nos dejan las ruinas. Esa es «la mala leche» del populismo colombiano: Sabíamos cómo terminaba, lo vimos en Venezuela, y aún así, lo elegimos. Ahora nos toca vivir las consecuencias. O, si aún estamos a tiempo, encontrar el coraje político y social para frenar antes del despeñadero. El reloj corre. Y 2026 ya arrancó.
Nota del autor: Este análisis me costará ataques desde todos los flancos. Los petristas dirán que soy un oligarca disfrazado. Los uribistas dirán que no soy suficientemente crítico. Los centristas dirán que exagero. Los venezolanos dirán «ojalá estuviera exagerando».
Perfecto. Significa que estoy pensando, no repitiendo dogmas de ninguna tribu.
Y en tiempos de populismo triunfante, pensar críticamente es el acto más subversivo posible.
