En una contienda electoral, para sorpresa de todos (nótese la ironía), siempre se presentarán los caciques políticos, sus delfines domesticados y esos apellidos gloriosos que por décadas han monopolizado el poder de este «bello país», como si fuera una herencia familiar de finca cafetera. Además, no faltarán los opositores y contradictores profesionales, listos para destrozarSigueSigue leyendo «Tragedia griega con sabor a aguardiente; el circo electoral Colombiano»
